El estanque
La creación de un estanque se impuso rápidamente como un elemento importante de nuestro pequeño ecosistema.
La ubicación, a la ligera sombra de los abedules, se determinó en función de la orientación y de la necesidad de evitar la luz solar directa entre las 12:00 y las 16:00 horas para prevenir la proliferación de algas. Intentamos aplicar los principios de la fitodepuración en la superficie más pequeña posible (5 m²), lo que permite un ecosistema en equilibrio, sin recurrir a un sistema de filtración o de bombeo, y limitando el proceso de eutrofización. Tras colocar en ella plantas con diferentes funciones (depuración, oxigenación…), se «sembró» con limo del Erdre. A continuación, asistimos al desarrollo de una fascinante vida acuática.
La experiencia nos ha confirmado que no favorece la proliferación de mosquitos, dada la gran cantidad de depredadores de las larvas (larvas de libélulas, escarabajos…). El equilibrio de los parámetros del agua se mantiene gracias al aporte de minerales tras las lluvias intensas y de bacterias en primavera. Se recarga con agua de lluvia, para lo cual se ha destinado un depósito de 500 l. El considerable volumen de tierra extraída fue el punto de partida para reflexionar sobre el desnivel del terreno y tomar la decisión de crear terrazas, delimitadas por muretes de piedra seca (un importante refugio de biodiversidad).
Por su ubicación, la vida que alberga y su belleza, el estanque se ha convertido en el corazón de nuestro jardín, proporcionándonos un espacio de frescor inestimable en verano.
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